MÉXICO
Expediciones privadas de exploración y conquista que tuvieron por base a la isla de Cuba llevaron a cabo el descubrimiento del estado Azteca en 1a segunda década del siglo XVI.
Los Aztecas constituían un pueblo que había comenzado su expansión desde el Valle de México un siglo antes de la llegada de los europeos y que estaban intentando estabilizar una unificación política sobre muchas otras poblaciones de alto desarrollo cultural. En el área mesoamericana se dieron las primeras comunidades agrícolas y un rápido desarrollo arquitectónico y artesanal desde el segundo milenio a.C.
La dominación azteca, si bien mantuvo intactas algunas autonomías administrativas en las poblaciones sometidas, fue resistida sobre todo por las onerosas exigencias tributarias. En ese sentido la llegada de los españoles ofreció una oportunidad de independencia a esas comunidades que se negaban a someterse al estado militarista azteca.
El éxito de las técnicas militares españolas y el apoyo de los pueblos descontentos con el dominio azteca provocaron el derrumbe del estado azteca. Inmediatamente los españoles organizaron un rápido dominio del área cultural azteca y de una numerosa población indígena que posteriormente fue repartida como recompensa militar entre los miembros de las huestes conquistadoras. La experiencia previa de la colonización en las Antillas favoreció el traslado a México de la encomienda corno institución de trabajo indígena para la explotación agrícola, minera y manufacturera, adaptándola a la nueva situación cultural y demográfica.
La exploración minera se inició tempranamente y se caracterizó por la gran dispersión de sus yacimientos ubicados en su mayoría fuera de los límites del antiguo imperio Azteca. A diferencia del caso peruano, en México se generalizó el trabajo indígena pago, limitando el servicio de trabajo obligatorio de los indígenas a un número reducido de actividades mineras.
En cuanto a la agricultura durante el siglo XVI sobrevivieron las mismas formas técnicas de explotación indígena prehispánicas pero se alteraron especialmente las estructuras económicas en cuanto a que los españoles exigieron una intensificación de la producción e impusieron reglas económicas distintas a las que tenían vigencia durante el período prehispánico.
Poco tiempo después comenzó la diversificación de la economía mexicana convirtiendo a Nueva España (Así se llamó al Virreinato con sede en México) en el área más rica de toda América española: nuevos recursos económicos se explotaron en forma intensiva como la cría de ganado ovino y del gusano de seda, 1a instalación de ingenios azucareros, la difusión de la industria de paños para el consumo local, el cultivo de plantas tintóreas.
En el siglo XVII comenzó a desarrollarse la hacienda como nueva unidad económica.
Las haciendas, ingenios y obrajes se sostuvieron con mano de obra indígena que fue reinstalada de acuerdo a la localización de estos centros de producción y retenida en los mismos a través del endeudamiento (peonaje).
En Nueva España se dio un particular crecimiento del urbanismo (Valle de México, Puebla, Veracruz) y una magnífica arquitectura urbana colonial se desarrolló en los mismos.
Estos centros urbanos fueron también grandes centros económicos en los que se concentraban las fortunas y a la vez resultaron activos mercados internos.
PERÚ
Como en el caso de la conquista de México, la conquista del Perú respondió al interés privado de huestes que se asociaron para emprender la búsqueda de metales preciosos. En el caso de México se tornó como base a las Antillas y en este caso a Panamá.
Confirmadas las informaciones sobre la existencia de un gran estado indígena al sur de Panamá en el área andina, la conquista se realizó desde 1531. El área andina estaba ocupada por pueblos de alto grado de desarrollo tecnológico desde mucho tiempo atrás, cuyos inicios se remontan al segundo milenio a.C. , momentos en que aparecen las primeras aldeas de agricultores que van a localizarse en los valles costeros y en las tierras altas. A lo largo de 3500 años estos pueblos fueron desarrollando sobre una misma base cultural distintas sociedades con marcadas particularidades regionales. Uno de estos pueblos, los Incas, comenzaron una rápida expansión política desde el valle del Cuzco a partir del siglo XV y que fue interrumpida por la llegada de los españoles.
La rápida victoria militar española, obtenida por la debilidad del estado incaico conmovido en esos momentos por luchas internas y también por la superioridad bélica hispánica, permitió la inmediata sustitución de la administración de los Incas por la española.
Durante el primer siglo de dominación hispánica la agricultura intensiva, base de la economía de autosuficiencia de la población indígena, no se interrumpe pero se inicia una intensiva explotación minera que va a proveer de grandes cantidades de metales preciosos a Europa. El reparto de mano de obra indígena encomendada a particulares constituye la primera etapa de la colonización del Perú la principal fuente de recursos económicos de los conquistadores. Los encomenderos, apoyándose en la organización indígena preexistente canalizan esa mano de obra hacia la producción de manufacturas (tejidos, metalurgia, etc.). De este modo se constituye una aristocracia encomendera que durante el siglo XVI se afianzó política y económicamente a costa de cruentas guerras civiles.
La necesidad de aliviar tensiones sociales provocadas por esas luchas internas condujeron al desplazamiento de huestes descontentas hacia áreas marginales del antiguo imperio incaico: Chile y Tucumán. La incorporación de Tucumán y Chile afianzan la seguridad del Perú mediante la extensión de la frontera meridional y la fundación de ciudades en esos territorios. En cuanto al área del Tucumán , su conquista se incluyó tempranamente dentro del proceso de ocupación del área andina. Tucumán se desarrolló como área intermedia entre el Atlántico y los principales centros mineros del Perú siendo su principal función económica la de proveer de alimentos, transporte (mulas) y manufacturas a esos centros, en especial los localizados en el Alto Perú.
A partir de 1650 dentro de toda el área andina se produce una transformación social y económica debido por una parte, a los intentos de supresión de la encomienda que desde comienzos de la colonización se opone la Corona (Leyes Nuevas) y por otra parte, debido a la gran despoblación aborigen provocada por las nuevas formas de vida impuestas y las epidemias. En esta misma época comienza la valorización de la tierra y la mano de obra indígena adquiere un valor económico aún mayor que en la etapa de la organización del sistema de encomiendas, constituyéndose las haciendas como nuevas unidades económicas en el Perú.
PROOOFEEE. :) como andaa?
ResponderEliminarme dice de donde puedo sacar info para estudiar algo?? del tema que estamos viendo.que tenga lindas vacaciones
gracias!
sofi Piccone